Amor Pirolítico

Hoy os contamos una historia de amor, una historia de amor entre dos empresas, pero una historia de amor en definitiva. No obstante debéis saber que las historias de amor entre empresas son un poco distintas, tienen menos tabúes y son más prácticas, esto se debe a que las empresas tenemos tendencia al poliamor, a esto le llamamos sinergias. Obviamente como en toda historia de amor hay una celestina, en este caso Ametsa Rehabilitaciones.

Las historias de amor entre empresas se llaman partner estratégico, en este ámbito, tras la presentación que nos hizo Ametsa, rápidamente nos hicimos novios, «Birziplsatic X Rotobasque X Birziplastic» siendo partners estratégicos en el ámbito del reciclaje y de la economía circular, en lo que ambos estamos altamente sensibilizados.

Rotobasque tiene una tendencia natural a darle vueltas a todo y es por ello que hace varios años comenzó un proceso de investigación interna para minimizar su impacto ambiental, dicha investigación tiene diferentes vías que van en la línea de la optimización de procesos productivos y recuperación de los residuos generados en sus propios procesos. En dicho camino no encontraron a ningún reciclador capaz de dar una solución mecánica a sus propios residuos, lo que les puso en la vía del reciclaje químico mediante pirolisis.

Al conocernos, nos contamos cual es la línea de cada uno en la gestión y valorización de los residuos plásticos post-industriales, y vimos que la pirolisis en la que estaba inmersa Rotobasque es el complemento perfecto para los procesos mecánicos de Birziplastic. Esto supone un plus al proceso mecánico, puesto que Birziplastic puede dar una solución mucho más amplia, ya no nos quedamos solo en la categorización por familias poliméricas, composites y cargas de fibra, además obviamente de separar los insertos metálicos; sino que gracias a estos procesos pirolíticos podemos tratar aquellos elementos bañados en metales (cromados), con restos de aceites e hidrocarburos (bidones de gasoil, taladrina, aceite…), así como otros muchos casos pueden ser recuperados de manera adecuada y sin emisiones extraordinarias, materiales considerados como residuos peligrosos que hasta el momento iban a vertederos.

En concreto hablamos de que vamos a minimizar este impacto en 2.500 toneladas anuales, toneladas que no van a ir a vertederos y que reciclamos para reintegrar en los procesos de nuestra industria, dando así un paso más en el ciclo del reciclaje y siguiendo de esta manera con las estrategias de economía verde que marca Europa con su Horizonte 2030.

En este camino nos están dando soporte el centro tecnológico AIMPLAS y la ingeniería MCHT, ambos con amplia experiencia en el sector;  llevamos meses trabajando con las primeras muestras, dimensionamiento, normativa…; pero en este amor pirolítico tendrán cabida más actores y empresas con las que colaborar, poliamor en definitiva.

Os mantendremos informados de esta historia, en la cual estamos en la fase de fresas y champagne, ya en un futuro comeremos las perdices.